Piedras de Afilar

Metodo

El afilado de cuchillos se realiza por abrasión contra una superficie dura, típicamente piedra, o contra una superficie blanda con partículas duras, como una lija. Adicionalmente es necesario utilizar un asentador para asentar el filo y eliminar la rebaba sobrante del proceso de afilado.

 

Diferentes cuchillos se afilan de forma diferente en función de la geometría del filo y su aplicación. Por ejemplo los cuchillos de cocina son menos afilados, y en general cortan por deslizamiento en lugar de por presión y también se los afila regularmente por lo que existen utensilios para realizar la tarea.

 

En el otro extremo, un hacha para cortar leña será menos afilada aún, y se utiliza principalmente para cortar madera mediante presión, no deslizamiento, y aunque puede rectificarse, no es común afilarla diariamente. En general, aunque no siempre, cuanto más duro es el material menos agudo es el filo.

 

La piedra de afilar (antiguamente también piedra de aguapiedra de asentar) es un instrumento empleado en la mejora y mantenimiento de los «filos» de los cuchillos y otros utensilios con filo, como las tijeras, los cinceles y formones.

 

Se suelen comercializar con diferentes tamaños dependiendo de su uso específico, generalmente las portátiles son de forma ovalada. Se encuentran con diferentes grados, dependiendo del grano de la piedra, por regla general un grano fino corresponde con una piedra de afilar densa y al afilar elimina menos material del filo y permite hacer ajustes finos, mientras que un grano mayor corresponde a una piedra más porosa, elimina más material del filo. El grado de las piedras de afilar se proporciona en números, éstos indican la densidad de grano en la piedra.

 

Piedra de afilar

Una forma especialmente cuidadosa y eficaz del afilado es el reafilado con la piedra de afilar. La piedras de afilar SCHMIEDEN se componen de una combinación de alta calidad de diferentes granulometrías de afilado.
La piedras constan de dos caras distintas: una de grano fino y otra de grano grueso.

El lado grueso de la piedra se utiliza para eliminar irregularidades mediante el afilado. Esto es lo que se conoce como preafilado. Con el lado fino se consigue el afilado del cuchillo (afilado fino) y el pulido de la hoja.
Cuanto más fina es la piedra, más preciso es el afilado.

Cómo emplear la piedra de afilar

 

Importante: Tenga cuidado cuando afile sus cuchillos con la piedra de afilar.

 

Ponga la piedra en agua entre cinco y diez minutos para que pueda impregnarse íntegramente del líquido. En cuanto ya no suban burbujas de aire a la superficie, la piedra estará óptimamente impregnada.

Humedezca la piedra con agua también durante el proceso de afilado. El motivo es que el agua y las diminutas partículas, que se desprenden de la piedra, llegan a formar una masa de afilado. Esto es lo que posibilita el afilado.

Coloque la piedra sobre una base antideslizante, por ejemplo nuestro recipiente para piedras de afilar.

Utilice en primer lugar el lado grueso de la piedra.

Pase la hoja en ambas direcciones (alejándola de su cuerpo y atrayéndola de nuevo a usted) en un ángulo de 10-15° sobre toda la piedra.

Aplique al hacerlo una presión ligera.

Comience en la punta de la hoja. Pase la hoja sobre su centro y hasta su extremo a lo largo de la piedra. Al cabo de un rato se formará una fina rebaba.

Déle la vuelta al cuchillo y trabaje la otra cara de la hoja.

Repita este proceso varias veces si resultase necesario.

Importante: mantenga siempre el mismo tipo de angulación.

Para finalizar deslice la hoja en dos pasadas en posición oblicua con respecto al filo hacia usted. De este modo podrá eliminar la rebaba final. Ahora su cuchillo debería presentar de nuevo un afilado impecable.

Enjuague la piedra de afilar y elimine la masa de la abrasión.

Por último, enjuague el cuchillo cuidadosamente con agua caliente.

 

En el medio rural gallego es difícil encontrar una casa en la que no haya piedras de afilar. Son piedras de agua que, puestas bajo un grifo o con un pequeño recipiente de agua al lado, sirven para mantener el filo de los cuchillos domésticos, navajas y otras herramientas.

Antiguamente no existía el ‘usar y tirar’ y absolutamente todo se aprovechaba. Además la economía no era muy buena. Las familias tenían que subsistir como podían porque el nivel de vida de la mayor parte de la población española era muy bajo.

 HISTORIA DEL AFILADO Y DE LA PIEDRA DE AFILAR

Se puede afirmar que el afilado como oficio surge a partir del descubrimiento del hierro. Es entonces cuando se produjo la primera revolución industrial en la que se distingue una etapa denominada Edad de Hierro. El acero es posterior porque hasta 1750 no se descubrió que añadiendo cantidades de carbono al hierro fundido se conseguía acero.

Desde que el hierro existe, se ha utilizado para fabricar armas y herramientas que con el tiempo necesitaban afilarse, debido al desgaste por el uso. Por lo tanto la piedra de afilar y la figura del afilador son tan antiguas como el propio hierro.

Camilo Padre asentando el filo de un cuchillo

Aunque si consideramos que antes del hierro existían armas de cobre o de bronce, y que éstas necesitaban afilarse también, entonces llegamos a la conclusión de que el afilado es un proceso mucho más antiguo.

 EL ACERO Y LA PIEDRA

En el afilado de una hoja intervienen dos elementos: el acero y la piedra. El acero puede tener distintas durezas y temples. Cuanto más duro es un acero, más difícil es afilarlo y más tiempo hay que dedicarle para obtener un afilado perfecto y duradero.

 

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